los veranos de la villa

20. Los veranos de la Villa

Es verano y en Madrid hace calor, un calor especial.No hace falta que os diga que en Madrid no hay playa. No, no la hay. De hecho, es el primer año que es verano y no piso la playa; Que es verano y no parezco un conguito; Que es verano y no he de ducharme 2 y 3 veces para quitarme el húmedo, tórrido y abrasante sol del Levante.

Pese a tratar de escabullirme de la capital el 7 de agosto, he tenido la suerte de tener que retrasar mi escapada. Desde la semana pasada ejerzo de Asistente de Comunicación en la Escuela Universitaria de Artes y Espectáculos TAI. Aún así, podré escaparme la última semana de agosto a bailar al son de Juan Magán a orillas del Mediterráneo.

No obstante, tengo compañía. Muy buena compañía añadiré. La mejor, si se me permite. Raúl acompaña las duras jornadas de turistas y contaminación que ahora mismo bañan la ciudad con la mejor de sus sonrisas (una de esas que son tan caras de ver).

Quédate en Madrid sigue, abanicándose y tachando los días del calendario. Esperando, ansioso, un 21 de agosto que todavía se antoja lejano.

el calor

19. Cuando llega el calor los chicos se enamoran

Este es el primer verano que paso fuera de casa de papá y mamá. El calor de Madrid es sofocante. Seco, pero igualmente sofocante. No dejo de echar de menos que se me peguen los sobacos a la piel o sentirme sudado recién salido de la ducha. Al fin y al cabo: vaya, vaya, en Madrid no hay playa. Y yo echo de menos la playa. Más de lo que podía haber llegado a imaginar.

Mi proyecto de director se ha ido parando, en cierto modo, a la vez que iban subiendo los grados del termómetro. Quiéreme Más se acabó de editar el pasado mes de mayo. Tuve la suerte de poder presentarlo en la Escuela TAI. Ahora, ambos cortometrajes están siendo enviados a diversos festivales.

No obstante, “El Tendedero de Aria”, “Una Flor Entre Rejas”, “Ana” o “Pollo al Limón” son alguno de los guiones que de vez en cuando sufren cambios a mejor a esperas de ser materializados.

El verano sigue. Yo trabajo, en lo que puedo, pero trabajo. Y, aunque Madrid no tenga playa, el 7 de agosto vuelvo a mi casa.

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