10. Conociéndome

Empiezo a sentir la llamada. O más bien debería llamarlo nostalgia, o auxilio o, simplemente, verano.

He pasado 10 días solo en casa. Prueba irrefutable de que me valgo por mí mismo y de que mis diálogos internos me permiten evadirme de estas cuantas paredes casi inhabitadas. Me he cocinado, me he ido al cine, me he ido de compras, me he dado vueltas con el coche, me he perdido, me he visto trillones de películas y sí, también me he aburrido.

Pero ahora, a punto de finalizar un gran episodio en mi vida, me llama la terreta. El sol del mediterráneo, las tórridas noches de un verano en mi casa. En todo este tiempo (bendito tiempo) he aprendido a apreciar minuciosamente a mi familia y mis amigos. Así que quiero disfrutar de ellos minuto a minuto los tres meses de verano que me esperan en Castellón.

Sé que esta entrada es como una continuación de la anterior, pero no es sino un recurso más para mantener distraídas estas pocas horas de Pascua que me quedan. Aún así, si ya estaba encantado de conocerme, ahora aún estoy más seguro de ello.

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