15. Una boda y una navidad

Me fui de boda. ¡Y qué boda! La primera dentro de esa época que parece ser que vive todo ser humano de entre 24 y 34 años. Aquella época donde tus amigos empiezan a casarse y tu bolsillo, pobre de él, sufre, en silencio, el amor por tus amigos casanderos. Pero, ¡menuda boda!.

Vivo las primeras navidades en Madrid. Preciosas, he de admitir. La ciudad se viste de luz y las calles huelen a castañas, a muérdago, a hedor de visitante de puente de la Constitución y a Corte Inglés. Pronto volveré a Castellón para juntarme con los míos.

Mientras, mi Madrid se consolida a medida que pasan las semanas. Todo empieza a encajar, como las piezas de un tetris en un nivel elevado. Rápido, con equívocos y con música acelerada.

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