2. Las oficinas

Hay días que me duermo y me toca coger el coche o no llego a trabajar. 50€ de bonotransporte y aún así tengo que gastar gasolina. Si mamá se enterase…  

Aún así aquí estoy, cada mañana, puntual. Aunque para lo que hago podría quedarme en la cama durmiendo…

Al menos ya no lloro. Simplemente, me resigno. Mis compañeros están poniendo mucho de su parte. Son muy simpáticos. Aún así, no hay manera de conseguirme un hueco en el trabajo.

Hay algo que no cambia, aunque esté a 400 kilómetros de mi casa: estoy deseando que llegue el viernes.  

La vida sigue.

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