Yo sonrio por un chiste, por una tontería, por un helado, por una gracia, unas cosquillas. Sonrío por una palabra bonita, un café, un bebé, un cachorrín, por mi amorcín, por un monopoli, por una tortilla de patatas de mi abuela y de la de Christian. También sonrío por un pensamiento, por una foto preciosa, por mí, por ti y por todos mis compañeros, pero por ti primero.

María Rodríguez López, una chica casi tan bohemia como el padre de Leticia Soriano Aparicio.

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